Formas divertidas e inclusivas de saludar
- Centro Candil

- hace 4 días
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Saludar puede parecer algo simple, pero para los niños es mucho más que decir “hola” o “adiós”: es un momento para conectarse con los demás, practicar la cortesía y expresar emociones. Es su primer paso para aprender a relacionarse y sentirse parte de un grupo, tanto en casa como en la escuela.
Sin embargo, no todos los niños se sienten cómodos saludando de la misma manera. Algunos son tímidos, otros pueden llegar a tener un diagnóstico que hace más difícil mirar a los ojos o interactuar, y a veces los adultos, con la mejor intención, esperan abrazos o besos que generan estrés o incomodidad.
Imagínate llegar a la puerta de casa o del aula y tener varias formas de saludar. Dar opciones permite que los niños elijan lo que se sientan cómodos haciendo. Esto les transmite un mensaje muy importante: tus sentimientos y tus límites importan.
Además, cuando el saludo se convierte en un juego, los niños lo viven como algo divertido, no como una obligación.
Ideas de saludos divertidos e inclusivos
Aquí tienes algunas opciones que puedes representar con imágenes o pictogramas:
Saludo con la mano mientras se dice “hola” o “adiós” con voz o gesto
Dar la mano (como los adultos, transmitiendo respeto)
Chocar las palmas
Puñito
Baile corto o paso divertido
Abrazo (solo si el niño lo desea)
¿Cómo ponerlo en práctica?
En el aula: coloca un panel de saludos en la puerta y deja que cada niño elija cómo entrar o salir. Esto refuerza el sentido de pertenencia y hace que se sientan escuchados.
En casa: convierte los saludos en un ritual al llegar o al despedirse, sin obligar a un abrazo o beso.
En actividades grupales: los saludos pueden marcar el inicio de la clase o terapia, ayudando a los niños a prepararse para interactuar.
Beneficios para los niños
Menos presión: tener varias opciones reduce la ansiedad que puede generar un saludo obligatorio.
Comunicación no verbal: algunos niños se expresan mejor con gestos o movimientos que con palabras.
Respeto sensorial: un puñito o un choque de palmas puede ser igual de afectuoso que un abrazo para quienes lo necesitan.
Seguridad y predictibilidad: las imágenes ayudan a anticipar la interacción.
Inclusión: todos los niños participan, sin importar sus habilidades o diagnóstico.
Al final, saludar puede convertirse en un pequeño ritual diario lleno de creatividad, autonomía y diversión, donde cada niño encuentra su manera de empezar o terminar el día. Es un espacio para experimentar, jugar con gestos y aprender sobre sí mismos y los demás sin presión. Al permitirles elegir, estamos construyendo un hábito que combina respeto, expresión personal y conexión social, y lo mejor: ¿Quién dijo que aprender habilidades sociales no podía ser tan divertido como elegir tu propio saludo?
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